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La Wikipolítica, Kumamoto y el voto del descontento: un experimento audaz

(Una versión de este texto apareció en la revista Nexos: http://www.nexos.com.mx/?p=26814)

Estas letras están dedicadas a Ana, Ana Gaby, Amairani, Ángel, Alberto, Alondra, Alaide, Alejandra, Alex P., Alejandro S., Alejandro P., Álvaro, Benjamín, Boliman, Camila, Darlen, Daniel, Daniela, Damián, David, Diego, Fátima, Eli, Egan, Edgar Seis, Isabel, Nayeli, Luis, Marcela, Mariela, Lucía, Paulina, Paola, Pablo M., Pablo T., Pedro, Pepe, Roberto, Sofía, Susana, y a todos los que hicieron posible esta campaña. También están dedicadas a los ‘Ocupantes’ que por cientos, fueron la vida y sangre de este esfuerzo. Saludo por último a las incontables personas que desde la cercanía y la distancia, nos guiaron, orientaron, criticaron y nutrieron con palabras, pensamientos y energías.



El momento por el que atraviesa México está repleto de sentidos contrapuestos, de insatisfacción y desconfianza. La afirmación que flota en el aire y se asoma siempre en los debates de lo público es tan conocida, que es aceptada casi universalmente como la nueva ‘verdad política’ con la que tenemos que vivir:

Los partidos políticos son corruptos y no funcionan y casi nadie se siente representado por ellos.

Desde la explosión más reciente y visible del descontento en el año 2012, cuando muchísimos jóvenes salimos a la calle a protestar en todo el país, se ha hecho más evidente el descreimiento casi total que existe hacia el sistema de partidos. Las elecciones son vistas por la mayor parte de la población como una simulación y nada más.

También quienes no deciden manifestarse en la calle, expresan su descontento ante el sistema imperante. Una cascada de encuestas y porcentajes nos hablan de la desconfianza que impera en todas las esferas de la vida en común. Esto tiene sus raíces las malas experiencias con el sistema electoral representativo y nuestro pasado (¿presente?) autoritario.

Queda claro que vivimos en una república disfuncional que no termina por reconocerse en ninguna parte: no es completamente autoritaria pero rutinariamente aplasta libertades y derechos que encuentra inconvenientes. No está sumergida en una guerra civil pero el paramilitarismo y la delincuencia organizada atraviesan el país de norte a sur. No es una economía menor, pero su grado de desigualdad es altísimo, alarmante. Estos procesos incompletos, violentos y convulsos son tan potentes que es posible decir que nadie está exento de ellos.

Todo esto está inscrito en la génesis de la candidatura de Pedro Kumamoto y de las personas que, desde Wikipolítica y fuera de ella, queremos explotar lo prolífico de la cooperación, lo positivo de abatir jerarquías innecesarias y lo poderoso de recuperar la confianza intrínseca entre personas que deciden actuar juntas. Demasiados políticos, columnistas y funcionarios han calcado las formas de desconfianza e intriga sistémica de su entorno a su visión de la vida en común. Están impedidos para reconocer que el suelo se mueve debajo de sus pies. La aparente parálisis e incapacidad de actuar es un síntoma de la ‘enfermedad política’ que nubla la vista de tantos.

El camino de la candidatura independiente del Distrito 10 Local de Zapopan es uno libre de aspiraciones más allá de la de generar una práctica política auténtica, con nuevas herramientas y congruente consigo misma. Todo era inicialmente un experimento pero uno que resultó.

La creación de una política en red
La arquitectura de los nuevos movimientos sociales sirve para entender la figura preponderante en los experimentos que intentan trascender el modelo representativo: una organización en red, con una pluralidad de participantes y distintas temperaturas de participación. Wikipolítica es precisamente eso. En Jalisco, fue durante mucho tiempo un espacio informal de convergencia y discusión de jóvenes universitarios que buscaban hacer política mediante las herramientas tecnológicas. Junto con un grupo análogo en el Distrito Federal, se buscó trabajar con miras a una agenda de incidencia local, de defensa y ampliación de los Derechos Humanos y proyectos de participación ciudadana. Desde estos grupos y convicciones nació el equipo de campaña de la candidatura independiente de Pedro Kumamoto.


Asamblea Nacional de Wikipolítica: Jalisco, D.F. y La Paz.

¿Por qué una candidatura independiente?
Durante los últimos 3 años, hemos sido presas de una incrementada turbidez en el ambiente político. Fuimos testigos de como, en palabras de Alain Touraine, “la tecnicidad se pone al servicio de la solidaridad social pero también al de la represión policíaca” y se ha librado una batalla en coordenadas nuevas, tanto sociales como tecnológicas.

El convencimiento de Wikipolítica de que las herramientas tecnológicas tienen un potencial liberador muy grande nos mantuvo firmes en nuestra idea de utilizarlas para cambiar la política existente. Aparte de esto, en Wikipolítica flotaba la idea de poder participar en las elecciones: en su etapa inicial a existió la intención de formarse como partido pero ante las insuperables barreras de entrada del sistema mexicano, se abandonó la idea. Debido a esto, se conceptualizó de manera diferente para poder actuar simultáneamente dentro y fuera de las instituciones, sin caer en los vicios de querer transformarse en una máquina electoral. De ahí también nace una de las convicciones de Wikipolítica y que permeó la candidatura de Kumamoto: los costos de la participación política deben de bajar a su mínima expresión.

Con esa idea firmemente enraizada, transitamos sobre el camino que habían allanado grupos como #ReformaPoliticaYa (en donde participaron varios Wikis del D.F.) que habían conseguido un marco mínimo para competir como independientes. Aquí estaba el primer elemento: una vía.

Wikipolítica Jalisco llevaba tiempo realizando actividades con vecinos de Zapopan para diagnosticar los problemas locales. El evento (ya en su cuarta edición) se llama Aquí es el 10: en mesas de trabajo temáticas alrededor de temas de ciudad (Movilidad, Uso de Suelo, Seguridad…) y de la mano de académicos, se había generado mediante la inteligencia colectiva un corpus de prioridades: una agenda.


Mesas de trabajo de "Aquí es el 10"
Siendo el aparato representativo la característica dominante del sistema político mexicano, nos preguntamos si había una manera alternativa para generar de nuevo entusiasmo y el convencimiento de que la política es la vía para cambiar las realidades que han empujado a la gente a descreer del mentado “sistema”. El Distrito Local 10 había votado de manera diferenciada en sucesivas elecciones. A pesar de ser profundamente panista, había una demanda de mejores opciones electorales: existía un momento político.

La conjugación de todos estos elementos, nos dio una ventana de oportunidad que quisimos aprovechar. Hacer de una candidatura un experimento. Crear una lista de prioridades junto con los habitantes de un distrito sin que fuera con fines exclusivamente electorales (una agenda que sobreviviera a una elección). Empujar una candidatura que hiciera de la austeridad una razón de ser, no un adorno. Y sobre todo, una candidatura construida de la mano de quienes querían verla cristalizada como una opción en la boleta, una candidatura de voluntarios, de entusiastas y de personas.


Los Ocupantes y el equipo de campaña
Por último, después de varios acercamientos con personas y organizaciones de la sociedad civil para que fueran el rostro de la candidatura, nos dimos cuenta que su renuencia (tal vez plenamente justificada) nos quería decir algo: escojamos a un candidato libre de consideraciones ajenas a lo que hemos construido. En una discusión informal y después de varias rondas de auto-nominaciones, pros y contras, escogimos a Pedro por consenso. Él podía ser el candidato, pues acababa de egresar de su carrera. No tenía empleo ni mayores compromisos de otra índole. Había sido miembro activo de Wikipolítica y había construido mucho con nosotros. También tenía su camino propio, como presidente de la sociedad de alumnos de su universidad. Él y yo incluso compartimos un caminar en el activismo, en protestas callejeras contra el aumento al precio del transporte público. En resumen, aceptó ser lo que él y nosotros buscábamos: un vehículo político colectivo.

Ánimo, que se hace camino al andar
El camino pintaba difícil: reunir 5,500 firmas de personas que apoyaran un proyecto casi inexistente. La gente no conocía las candidaturas independientes y una de las preguntas más frecuentes era “¿Y de qué partido son?”. Un pequeño equipo de entusiastas (algunos Wikis y algunos voluntarios) a veces 5 personas o menos en total, recorrieron junto con Pedro la mayoría de las secciones electorales de un distrito de casi 300,000 electores. Los problemas de tener que pedir copia de la credencial de elector cuando la inseguridad está a la orden del día se sumaron a los de dar a conocer porqué valía la pena firmarle al muchacho y explicar a cientos de escépticos que no había paga de por medio, ni partidos o personajes oscuros detrás de nosotros. La persistencia rindió frutos porque estos voluntarios y Pedro comunicaban sencillez en su actuar – literalmente tenían poco menos que unas rudimentarias tablas y las fotocopias de los formatos de recolección. Las copias de las credenciales las hacían con sus teléfonos móviles.

Sin embargo, una de las primeras lecciones aprendidas fue que la buena voluntad y las ganas de un pequeño grupo de gente no eran suficiente para semejante labor. Al aproximarse la recta final de la recolección era evidente que al ritmo actual no se conseguiría juntar el mínimo requerido. Y como dice Antoni Muntadas, nos dimos cuenta de que “la percepción requiere participación”. La candidatura había generado gran simpatía entre los zapopanos, los tapatíos. Ahora, el asunto era lograr que se involucraran. Mediante un llamado a un lúdico rally la campaña juntó 1000 firmas en un solo día con ayuda de cerca de 100 voluntarios. Un sucesivo llamado urgente a que sólo se podría lograr el registro con la ayuda de todos, hizo que en el día final de recolección de apoyo popular, llovieran folios llenos de firmas de amigos, conocidos y extraños. En el restaurante donde recibimos las firmas, celebramos al filo de la medianoche el haber recolectado más de 7000 firmas. Lo habíamos logrado.

El último paso no es el último paso
Ese triunfo nos plantó un gran reto: sistematizar miles de archivos electrónicos para entregarlos a la autoridad electoral. Durante más de 24 horas sin parar, un grupo de aproximadamente 15 Wikis y voluntarios trabajaron en un pequeño departamento de la mano del único y talentosísimo programador de la campaña que hizo posible procesar un mar de información: fotografías sin nombre, firmas sin fotografía aparente y cientos de folios dispersos. Utilizando herramientas de acceso gratuito e Internet, se logró hacer algo que decenas de capturistas pagados no hubieran logrado en el mismo plazo. Esta hazaña marcaría la pauta para otra futura – el diseño de un programa de resultados electorales preliminares propio que se ejecutó más rápido que el oficial. El último fólder con firmas llegó faltando pocos minutos para el límite de entrega al árbitro electoral.

El poder de disputar y recuperar la palabra
Una campaña es caótica por naturaleza. Esta fue haciéndose poco a poco de voluntarios para las áreas claves. El diseñador que creó la iconografía colectiva pergeñando el mensaje de la red de voluntarios llegó por un accidente que lo regresó temporalmente de sus estudios de maestría a Guadalajara: un ejemplo perfecto de lo orgánico y enmarañado que fue el equipo de campaña. Una Diseñadora Industrial, una Licenciada en Gastronomía y el pasante de Negocios Internacionales que escribe estas líneas, fiscalizaron cada peso que entró a la campaña, de la mano de un contador que donó tiempo en horas críticas y una abogada que redactaba los oficios de respuesta a la autoridad. Llegaron hermanos, amigos y simpatizantes por decenas. Frases como “Te vi en Facebook” o “Les traje botellas de agua y bloqueador para sus brigadas” anunciaron la llegada de donaciones para cubrir las necesidades mínimas para funcionar. Un tope auto-impuesto de $7000 por donante (cifra simbólica derivada lo que se gastó en conseguir las firmas de apoyo) aseguró nuestra independencia política y financiera.


Donaciones de agua para los Ocupantes y brigadistas

Algo muy importante fue la creación de los mensajes emitidos. Sin el caudal de dinero de nuestros oponentes, la ventaja fue comunicar de manera racional y emocional el progreso de nuestra epopeya. Retratar a los electores, la campaña del menos a más, el “ya somos miles, no nos soltemos”. Detrás de cada mensaje y vídeo había sendos procesos colectivos de discusión. Aunque eso nunca se explicitó, la prueba de su efectividad es que el elector respondió muy bien a esos mensajes. Habíamos establecido un puente efectivo de comunicación, alejado de los mensajes totémicos de los partidos. Habitando la calle a la par del Internet, las brigadas callejeras iban repartiendo separadores de libros con publicidad, siempre con la condición de que mediaría un “sí” de la persona que lo recibía y una pequeña plática introductoria. Así llegamos a más de 70,000 personas en la calle, fuera de las redes sociales.


Entrega de separadores con información de la candidatura

La red de voluntarios del día D
Habiendo establecido un fuerte compromiso con los voluntarios e impulsores de la candidatura, atestiguamos un proceso cívico inédito para nosotros, muchos primerizos en procesos electorales. Los voluntarios y simpatizantes se habían tomado tan a pecho el proyecto, que estaban dispuestos a salir a la defensa del voto. Más de 300 voluntarios retomaron esta tarea, dejada en el olvido por las tropelías usuales de cada elección. Otros voluntarios más se aseguraron de que todos los representantes de Kumamoto en cada casilla tuvieran un refrigerio para pasar las horas de observar el proceso de principio a fin. La última hazaña de esta red maravillosa se tradujo en un Programa de Resultados Preliminares propio que rebasó con creces la velocidad del oficial, logrado mediante fotografías y la entrega de copias de las actas de escrutinio. Menos de 6 capturistas terminaron esa tarea la misma noche de la elección a unas horas de haber cerrado las casillas, usando una simple hoja de cálculo.

Los resultados fueron tan acertados, que el resultado se desvió menos del 1% comparado con el conteo oficial. Haber logrado esta certeza, de la mano de voluntarios, fotografías de celular y copias poco legibles de actas oficiales habló mucho del costo y la eficiencia de nuestra democracia. Aparte de ello, permitió que la campaña pudiera comunicar a sus simpatizantes la victoria sin miedo a equivocarse – un temor latente al no haber contado más que con una sola encuesta durante toda la contienda, que daba a entender que sería una elección cerrada. La felicidad de miles de personas que celebraron en la Glorieta Chapalita, referente de los tapatíos, quedó inscrita en mensaje de victoria. “¡Somos miles! No me suelten, no nos soltemos.”

Estamos a semanas de la toma de protesta de Pedro Kumamoto en el Congreso de Jalisco. Los que construimos esta candidatura tenemos los ojos puestos en que la esperanza que cristalizó esta victoria no se apague. Sabemos que nos corresponde a todos ser el oxígeno que alimente esa flama colectiva.


El día de la entrega de la constancia de mayoría

~
Rodrigo Cornejo

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